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Háblame de finanzas, por favor

Pequeño cerdo capitalista, de Sofía Macías, sirve de apoyo para resolver los rompecabezas financieros de la vida adulta.

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6 – 9 minutos
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Sergio Arévalo
Por Sergio ArévaloLocutor, docente y columnista

Ahora, de adulto, recuerdo con algo de nostalgia aquellas conversaciones que mis padres sostenían, acompañados de un café bien cargado, sobre la importancia de estudiar una carrera profesional. También recuerdo lo lento que pasó el tiempo cuando mi papá me explicó cómo debía cuidarme y la importancia del uso del condón. Vivía a cinco minutos de la escuela, pero aquel día el trayecto me pareció de media hora o más. Sin embargo, no recuerdo que hayamos tenido una conversación sobre un tema que, con los años, descubrí que podía ser igual de incómodo: las finanzas.

La escritora y conferencista Sofía Macías, autora del bestseller Pequeño Cerdo Capitalista (sí, ese cochinito que te mira con cara pícara cada vez que entras a una librería), ha logrado acercar la educación financiera a miles de personas mediante recomendaciones prácticas, un lenguaje sencillo y una buena dosis de humor.

Sofía es un ejemplo de lo valioso que resulta compartir el conocimiento con empatía y, sobre todo, hacerlo desde el corazón. Así lo ha demostrado a través de sus libros Pequeño Cerdo Capitalista: Finanzas Personales para Hippies, Yuppies y Bohemios, Pequeño Cerdo Capitalista Inversiones y sus colaboraciones en diversos medios de comunicación, entre ellos el periódico español El País.

Para quienes todavía no se han acercado a su trabajo, Macías también comparte contenidos en YouTube y redes sociales, espacios desde los que busca hacer más accesible un tema que muchos preferimos evitar. Y no, no es una improvisada (lo aclaro para quienes pudieran pensar que se trata de alguien que habla de dinero sin tener credenciales). Estudió Periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, cursó una maestría en Administración de Negocios (MBA) en la Escuela Superior de Comercio de Rennes, Francia, y ejerce el periodismo financiero desde 2006. Credenciales suficientes para darnos la oportunidad de escucharla y, sobre todo, de leerla.

Quien escribe esta columna forma parte de ese cliché de quienes, según dicen, estudiamos Comunicación porque no había Matemáticas. Recuerdo haber sudado frío, al grado de casi sufrir hipotermia, cuando en una materia me pidieron elaborar el presupuesto de una campaña publicitaria. Aquello fue una muestra más de que mi relación con las finanzas y el dinero era prácticamente nula. Un libro como los que Sofía ha publicado habría sido un gran aliado para evitar esos momentos de angustia y, de paso, entender que hablar de dinero no tendría por qué resultar tan incómodo como para convertirlo en un tabú.

En su más reciente libro, Finanzas para la vida adulta, la autora nos ofrece un respiro al recordarnos que la adultez no llega con instructivo, pero sí puede acompañarse de mejores herramientas. Se trata de una guía cercana, útil y realista para enfrentar los retos económicos que aparecen cuando crecer deja de ser una idea abstracta y se convierte en una colección de recibos, responsabilidades y decisiones que, nos guste o no, debemos tomar.

Con empatía, humor y consejos prácticos, Sofía aborda temas que atraviesan esta etapa de la vida: cuidar nuestras finanzas mientras también atendemos la salud, la familia, la estabilidad emocional y los planes a futuro. Desde los seguros, los trámites y la compra de una vivienda hasta las conversaciones sobre dinero en pareja (favor de poner música de tensión) o el cuidado económico de nuestros padres cuando envejecen. El libro ofrece herramientas para construir una mayor estabilidad financiera sin perder de vista aquello que verdaderamente importa.

Es una charla de café ideal para quienes desean tomar decisiones más informadas, pero sienten que les falta esa voz amiga que les diga por dónde empezar. Porque hablar de finanzas no debería ser exclusivo de economistas, contadores o de quienes parecen tener la vida resuelta. También es una conversación necesaria para quienes alguna vez hemos abierto la aplicación del banco con más miedo que esperanza.

La autora no toma café (se lo perdonamos), pero leerla es, sin duda, una de esas conversaciones que muchos necesitamos tener. Quizá porque, al final, hablar de dinero no es solamente hablar de cuánto ganamos, gastamos o debemos, sino también de nuestros sueños, de las personas que queremos y de la tranquilidad con la que deseamos vivir.

Y si algo me queda claro después de esta lectura es que, así como nuestros padres encontraron el momento para hablarnos de la escuela, del amor y hasta del uso del condón, también habría sido bueno que nos sentaran frente a una taza de café para explicarnos cómo cuidar nuestro dinero.

Porque para algunas conversaciones incómodas siempre habrá tiempo, pero para empezar a construir nuestro futuro financiero, entre más pronto, mejor.

Redada en una fiesta hippie

Te levantas, te preparas el café. Recuerdas los pendientes y ya hasta te dolió un poco la espalda de pensar en el duro día que tienes por delante. Después le das un sorbo al café y llegan esos cinco minutos de introspección en los que recuerdas todo y nada. Y es allí cuando en las memorias aparece aquella fiesta, esa reunión en la que pasó mucho y de la que hablas poco. ¿Por qué? Porque la recuerdas para ti y porque, tal vez, solo tal vez, no quisieras que tus compañeros de trabajo, tus hijos o incluso tu pareja supieran lo que pasó.

Rafael Cabrera nos trae un nuevo libro que nos lleva de viaje a los inicios de los años 70. Titulado Redada en una fiesta hippie, reconstruye la historia de una detención arbitraria ocurrida durante una fiesta en una casa de Lomas de Chapultepec y, a partir de ella, expone la represión contra la contracultura de aquella época. En esa casa había artistas, intelectuales, personajes de la política y jóvenes que difícilmente imaginaron que aquella noche terminaría convertida en noticia y, más de medio siglo después, en un libro.

Cabrera es periodista y escritor mexicano. Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Centro de Investigación y Docencia Económicas. Se ha especializado en temas de transparencia, archivos históricos y registros públicos, y ha trabajado en medios como El Universal, Reforma y Animal Político. Su pasión por la investigación se nota en esta historia, en la que más de una vez podemos sentirnos como espectadores de aquella noche.

Todo comenzó con una nota periodística que llamó su atención. A partir de ella desarrolló una investigación en la que recurrió a hemerotecas, archivos y testimonios de personas que vivieron aquella redada o conocieron a quienes estuvieron involucrados. Poco a poco comienzan a aparecer nombres reconocibles, desde la actriz Isela Vega hasta personajes como Arturo «el Negro» Durazo, entre otros protagonistas de la vida pública y cultural de aquellos años.

El libro también nos recuerda que hubo un momento de nuestra historia en el que todo aquello que se saliera de lo establecido podía convertirse en un foco rojo. La prensa sensacionalista de la época —además, con un discurso abiertamente homofóbico— contribuyó a criminalizar a los asistentes, calificándolos de «pervertidos» y «delincuentes. Las portadas de varios diarios del entonces Distrito Federal se llenaron de escándalo, acusaciones y discursos sobre aquello que supuestamente atentaba contra la moral y contra la idea de la familia mexicana.

Redada en una fiesta hippie nos lleva a una noche de febrero de 1971 en la que una fiesta terminó convertida en un episodio de exposición pública y persecución. Entre los nombres relacionados con aquel ambiente aparece también Alejandro Jodorowsky. Cabrera, en entrevista con quien escribe, me contó que algunas personas decidieron no ofrecer su testimonio y que otras, incluso, lo invitaban a desistir de la investigación.

¿Por qué? Sus razones tendrán. Y quizá allí está una de las partes más interesantes del libro. Lo que para nosotros, más de 50 años después, puede representar un ejemplo de represión, abuso o sensacionalismo periodístico, para quienes estuvieron allí puede seguir siendo un episodio de su vida que prefieren no volver a abrir.

Redada en una fiesta hippie es un libro entretenido y, me atrevería a decir, por momentos hasta divertido. Se disfruta con un café, pero también deja preguntas dando vueltas en la cabeza: ¿cuánto ha cambiado la prensa en estas últimas décadas?, ¿cuánto hemos cambiado nosotros al juzgar la vida privada de los demás?

Y, sobre todo, una pregunta mucho más peligrosa mientras terminamos la taza de café: ¿a qué fiesta he ido yo que, dentro de 50 años, podría terminar convertida en un libro?

Publicado en la edición impresa 808 de Espacio 4 (27 de octubre al 9 de noviembre de 2026), página 28. Lee la edición completa en PDF.

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