Categoría: Política

  • EE. UU. y México: una vecindad marcada por el abuso de poder

    EE. UU. y México: una vecindad marcada por el abuso de poder

    Gerardo Hernández G.
    Por Gerardo Hernández G.

    El despojo del 55 % del territorio nacional —donde hoy se asientan, parcial o totalmente, 10 estados de la Unión— mediante la firma del Tratado Guadalupe-Hidalgo en 1848, marcó la historia de la relación entre Estados Unidos y México. El Gobierno de James K. Polk (demócrata) pagó 15 millones de dólares al de Manuel de la Peña —uno de los múltiples presidentes de nuestro país en ese periodo turbulento— por casi 2.4 millones de kilómetros cuadrados. Así se «cumplía» el Destino Manifiesto, cuyo «mandato divino» concedía al entonces imperio naciente el derecho de expandirse por el continente sin reparar en los medios.

    Polk justificó ante el Congreso la apropiación con una mentira: «La agresión de México nos obligó a apelar a las armas para asegurar la justicia y defender nuestro honor nacional (…) Los estados de Nuevo México y las Californias constituyen una compensación justa por los gastos de la guerra. Estas provincias deben ser retenidas por los Estados Unidos como indemnización». México, según Polk, había «cruzado» la frontera, «invadido» territorio de Estados Unidos y «derramado sangre americana sobre suelo americano». El enfrentamiento lo provocaron las tropas extranjeras en una zona bajo jurisdicción mexicana. Sin embargo, los hechos se tergiversaron para justificar la ocupación.

    De la Peña, quien formaba parte del ala moderada del Partido Liberal, defendió la firma del tratado ante el Congreso de Querétaro, donde el Gobierno provisional se había instalado por la invasión de Estados Unidos. «La Nación —dijo— está vencida y desarmada, pero existe; está con nosotros. Somos la Nación». De la Peña apoyó en su juventud al movimiento independentista. Luego se desempeñó como diputado constituyente y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En ese carácter sustituyó a Antonio López de Santa Anna tras la derrota militar de 1847. Esto abrió el camino para que, en 1853, el dictador volviera al poder por undécima y última ocasión.

    Casi dos siglos después de que James K. Polk mutilara geográficamente al país —cuya herida se simboliza en el Río Bravo—, la retórica efectista que ha caracterizado a Donald Trump revive los viejos sueños imperiales. Hoy, bajo el pretexto del combate al narcotráfico, Washington amaga con operaciones militares en suelo soberano. El asedio es abierto y la presión permanente: va desde los aranceles hasta las amenazas de una «intervención quirúrgica». El Destino Manifiesto cambia de rostro, pero su espíritu expansionista permanece intacto; ahora ya no solo mira al sur, sino también al norte (Canadá y Groenlandia).

    Estados Unidos justifica su injerencismo mediante una interpretación torcida de la democracia, la cual, con Trump, se ha degradado. Pues, de acuerdo con el Índice de democracia de The Economist 2024, Estados Unidos tiende hacia el autoritarismo competitivo (frontera del autoritarismo). En uno de sus acostumbrados actos de prestidigitación, Trump se sacó de la manga el Escudo de las Américas, cuyo propósito consiste en imponer en América Latina presidentes de ultraderecha; con ello pretende «extirpar» a los Gobiernos democráticos de izquierda y frenar el avance de China. La denominación de organizaciones terroristas a los carteles de la droga le brinda el pretexto para invadir terceros países por la vía militar. El conejillo de indias fue Venezuela, donde Trump derrocó al presidente Nicolás Maduro y se apropió de una parte de su riqueza petrolera.

    Pretextos para invadir

    La administración de Donald Trump no ha dejado de buscar motivos para invadir México. El ataque que James K. Polk inventó a mediados del siglo XIX le sirvió de excusa para intervenir militarmente y anexionarse más de la mitad de nuestro territorio. Hoy, la cortina de humo es el narcotráfico, flagelo que se combate al sur del Bravo con mayor intensidad. Sin embargo, es en el norte donde se localiza el principal consumidor de drogas del planeta y de donde proceden los arsenales para las organizaciones criminales. El pretexto para enviar tropas a nuestro país, Trump no lo tendrá de los cárteles, pues ello significaría firmar su sentencia de muerte.

    La justificación tampoco se la dará el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha resistido los embates y provocaciones de Washington y de sus aliados en México. Estos son la derecha, los poderes fácticos y los partidos (PRI y PAN) que gobernaron por casi nueve décadas. Precisamente son estos grupos quienes podrían prestarse al juego de las agencias de Estados Unidos para erosionar al Gobierno federal y desestabilizar al país. La incursión de agentes de la CIA en Chihuahua —en un operativo con el Gobierno local— y la Academia Internacional de Capacitación Policial en Querétaro (ambos estados panistas) podrían formar parte de ese plan.

    «Los pueblos que no tienen memoria, tampoco tienen brújula», dijo la presidenta Sheinbaum el 27 de septiembre pasado en el Zócalo de Ciudad de México, luego de una gira por las 32 capitales estatales con motivo de su segundo informe de Gobierno. El discurso se centró en la independencia y en la soberanía. Los insurgentes no lucharon «para terminar convertidos en una monarquía contra la cual se habían levantado los Padres de la Patria, en 1810», dijo la mandataria.

    Advirtió que otra «demanda poderosísima» de la lucha contra la corona española fue «la abolición inmediata de la esclavitud y el fin definitivo del sistema de castas que dividía a los seres humanos por su origen y color de piel». El tema de la soberanía —hoy como ayer bajo acecho— lo contextualizó con una frase de José María Morelos: «Solo el pueblo determina el destino de México. Significa, desde 1814, que ninguna potencia extranjera, ninguna élite económica o política tiene derecho de dictar el presente y el futuro de nuestra patria; esa solo le pertenece al pueblo de México».

    Enseguida lanzó un dardo a los grupos que pretenden recuperar el poder —al margen de las urnas— y reconquistar los privilegios perdidos, así tengan que vender su alma al diablo. En la Independencia, la Reforma y la Revolución, que definieron al país, «el pueblo de México dejó grabados con sangre y fuego en su memoria colectiva (…) cinco guías que hoy son nuestro faro: independencia, soberanía, libertad, igualdad (justicia social) y democracia, entendida como el Gobierno del pueblo».

    El país se ha blindado para protegerse de los intereses internos y externos, y fortalecer la democracia. A partir de 2030, declaró la presidenta, «ningún cargo de elección popular tendrá reelección» y se prohibirá el nepotismo. El nuevo artículo 40 de la Constitución «rechaza cualquier intento de injerencia extranjera», y el 19 «da la pena máxima a cualquier agente extranjero que intente violar nuestro territorio». El Senado aprobó también una reforma para que en el futuro la presidencia y las gubernaturas sean ocupadas solo por quienes tengan una nacionalidad: la mexicana.

    Diplomacia y resistencia

    Para el historiador Lorenzo Meyer, no son las andanadas de Donald Trump contra México las que llaman la atención sino «la capacidad mexicana de resistirlas» («Seguridad para ellos ¿y para nosotros?»). En la era moderna de Estados Unidos, ningún presidente como el magnate republicano ha sido tan insolente y agresivo, no solo con nuestro país, sino contra sus aliados estratégicos alrededor del mundo. Fue precisamente la combinación de liderazgo y pragmatismo la que llevó a la presidenta Claudia Sheinbaum a la lista de «Las 100 personas más influyentes de 2026» de la revista Time, en la categoría de Líderes, por segundo año consecutivo.

    «La respuesta de Sheinbaum a la ofensiva (de Trump) fue una lección de diplomacia». «Golpear con dureza a los cárteles (…) ayudó a evitar una intervención estadounidense más agresiva. Habló con serenidad en defensa de la soberanía mexicana, evitando la confrontación. Estos éxitos la convirtieron en una de las líderes más populares de la región y en un ejemplo de éxito al combinar populismo con pragmatismo», dice el periodista británico Ioan Grillo, quien escribió el perfil de la presidenta mexicana. Sin embargo, para que ese «prometedor comienzo se convierta en un legado duradero», Sheinbaum tiene frente a sí tareas arduas como el estancamiento económico, la delincuencia «aún crítica» y decenas de miles de desaparecidos, apunta.

    Grillo fue elegido por Time por su conocimiento del fenómeno de las drogas y su alcance global, tema que domina la agenda trumpista con respecto a México. En su reseña del libro Caudillos del crimen: De los señores de la guerra a los nuevos capos de Latinoamérica (2016), el historiador Yuval Noah Harari describe esa obra de Grillo como «Un relato apasionante sobre las nuevas guerras criminales en América Latina… Desafía nuestros conceptos fundamentales de política, economía e incluso religión, al narrar cómo la criminalidad se transforma en guerra, cómo los cárteles de la droga mutan en corporaciones multinacionales y cómo los gánsteres se convierten en políticos e incluso en profetas religiosos».

    El futuro de la relación entre los (de nuevo) «vecinos distantes» se definirá en las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos. Si la impopularidad del presidente y el rechazo que enfrenta dentro y fuera de su movimiento MAGA y en las bases del Partido Republicano se traduce en votos, el control de la Cámara de Representantes pasaría a manos del Partido Demócrata y Trump quedaría maniatado por el resto de su mandato. En ese escenario se aceleraría la sucesión presidencial en Estados Unidos, y México podría respirar un poco más tranquilo.

    Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum resiste las presiones intervencionistas. El último intento para abrir las fronteras a las tropas de Estados Unidos fue por una supuesta agresión contra elementos de la Guardia Costera en la frontera con Tamaulipas, el 26 de septiembre. La mandataria aclaró que las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional no detectaron disparos en la zona referida. Para mayor seguridad —dijo— se activaron operaciones espejo en el Río Bravo, con la participación del Comando Norte, la Guardia Costera, la Secretaría de la Defensa, la Marina y la Guardia Nacional. La resistencia y la diplomacia, como advierten Meyer y Grillo, son las armas que le han permitido a Sheinbaum mantener a raya al reyezuelo. E4

    Publicado en la edición impresa 808 de Espacio 4 (27 de octubre al 9 de noviembre de 2026), página 16. Lee la edición completa en PDF.

  • Expresidentes, escritores y «terremotos» políticos

    Expresidentes, escritores y «terremotos» políticos

    Cuando Salinas visita México, tiembla». La frase, popularizada en las redes sociales, tenía sustento: los terremotos de 2000 y 2014 ocurrieron mientras el expresidente —quien alterna su residencia entre Londres y España desde que su Gobierno terminó— se hallaba en la capital del país. La primera vez, para asistir a una reunión familiar, y la segunda para dar el pésame a la viuda y los hijos del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez. El país tiene memoria. El sueño primermundista de Salinas de Gortari —alcanzado solo por su círculo cercano— devino pesadilla. En el último año de su administración ocurrieron varios terremotos: el levantamiento zapatista en Chiapas, los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu y la crisis financiera conocida como «el error de diciembre», que le estalló a Ernesto Zedillo.

    Cada vez que el expresidente Andrés Manuel López Obrador se conecta al mundo digital, desde su quinta de Palenque, Chiapas, también tiembla; no el suelo, sino el mundillo político. Así ocurrió de nuevo con la presentación de su nuevo libro, Pueblo, a través de un videomensaje difundido en las redes sociales. El título lo escogió acaso por provocador, pues primero pensó en llamarlo Gloria, «aunque la sola palabra (pueblo) le cause molestia a algunos que olvidan que en una auténtica democracia, el soberano, el que manda, perdón por repetirlo, es el pueblo», dijo el 30 de septiembre.

    Al día siguiente, la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien dedicó el libro, dio inicio a su tercer año de Gobierno. En México, todo lo que López Obrador dice o escribe desde su lejano retiro —a donde remite el nombre de su finca— levanta ámpula o adhesión según el sector donde se milite. AMLO es, lo mismo que Salinas, un zoon politikon («animal político»), concepto aristotélico cuya base original es el bien común y la plenitud moral. Sin embargo, el término se confunde hoy con maquiavelismo, más propio en Salinas que en AMLO, quien fue su némesis. Los expresidentes emanados del PRI y el PAN también han publicado, pero, en su caso, con propósitos laudatorios, vindicativos o reivindicativos. Peña Nieto, que no era lector, encargó su libro Confesiones desde el exilio, a un escritor en la sombra.

    Salinas ha escrito cuatro libros. El primero apareció seis años después de dejar el poder ( México: Un paso difícil hacia la modernidad [Plaza Janés, 1,380 páginas]). Como expresidente —dice—, cumplir «el deber» de explicar sus actos y los de su Gobierno «por una razón moral». El propósito «no ha sido el de reparar su imagen personal (…) sino corregir las distorsiones impuestas a una obra colectiva». El tecnócrata, ante quien toda rodilla se doblaba, reprocha la traición de quienes, después de haber apoyado su proyecto, «se han propuesto desprestigiarlo y aun hacerlo parecer como el origen de todos los males».

    El libro apareció en noviembre de 2000, cuando Vicente Fox —líder fugaz de la alternancia— estaba por asumir la presidencia, a hombros del PRI. Once años después nacería Morena de la mano de Andrés Manuel López Obrador. México: Un paso difícil… pasó sin pena ni gloria, acaso por extemporáneo. Cuando salió a la luz, Salinas ya había sido juzgado. Nadie salió en su defensa. Las sombras de Colosio, de la corrupción y de las privatizaciones entre amigos eran demasiado pesadas. Al final, un tabasqueño, sin doctorados ni títulos en el extranjero, ganó la batalla: la 4T sepultó el proyecto neoliberal, y en su lugar surgió el hoy denominado «humanismo mexicano». E4

    Publicado en la edición impresa 808 de Espacio 4 (27 de octubre al 9 de noviembre de 2026), página 17. Lee la edición completa en PDF.

  • Sheinbaum-AMLO: La ruptura que no llegará

    Sheinbaum-AMLO: La ruptura que no llegará

    La característica de los relevos presidenciales en el PRI y el PAN fue la ruptura. Lázaro Cárdenas puso fin al maximato cuando exilió a Plutarco Elías Calles. Carlos Salinas de Gortari emigró, recién iniciado el Gobierno de Ernesto Zedillo, para no correr la misma suerte que su hermano Raúl, a quien la Procuraduría General de la República (PGR) detuvo por el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu y enriquecimiento ilícito. Ambos fueron los casos más notorios de divorcio político. Felipe Calderón se distanció de Vicente Fox antes de detentar la presidencia; en cambio, pactó con Enrique Peña una salida «decorosa».

    El acuerdo habría incluido, según Andrés Manuel López Obrador, la exoneración del exgobernador Humberto Moreira, quien había sido acusado por la PGR de «enriquecimiento ilícito» y «operaciones con recursos de procedencia ilícita». AMLO fue indulgente con Peña, cuyo Gobierno ha sido uno de los más venales. En su toma de posesión le agradeció por no haber intervenido en las elecciones de 2018, como lo había hecho Fox 12 años antes para arrebatarle la presidencia e imponer Calderón. Dio un argumento: «si abrimos expedientes (por actos de corrupción) no habría juzgados ni cárceles suficientes».

    Los presidentes del PRI y el PAN interponían un muro infranqueable entre ellos y sus predecesores para alejarlos del poder y evitar influencias nocivas. Máxime si, como en los casos de Zedillo y Calderón, existían agravios de por medio. Los expresidentes preferían retirarse y hacer mutis para no exponerse. Entre ellos no había crítica ni reconocimiento alguno, al menos en público. La ruptura se aceptaba por ser parte del sistema. Con el ascenso de Morena a la presidencia las cosas cambiaron. López Obrador preparó oportunamente a Claudia Sheinbaum para sucederle. Sus antecesores —a partir de Salinas— no pudieron hacerlo porque las circunstancias lo impidieron. Las cúpulas de sus respectivos partidos se habían dividido, y la desconexión con sus bases de apoyo y con la sociedad, excluidas de sus proyectos de Gobierno, la pagaron en las urnas.

    López Obrador califica a Sheinbaum como la mejor presidenta, «la mejor del mundo» —«muy superior a mí», ha dicho—. Los halagos del mentor —dirigidos a sí mismo— son correspondidos por la alumna aventajada. «Es el dirigente político y luchador social más importante en la historia moderna», dijo en su toma de posesión. No existen visos de ruptura, porque además de las coincidencias políticas e ideológicas los une el proyecto social por el cual llegaron al poder con las más altas votaciones. La reaparición de AMLO en un video, para dar a conocer su libro Pueblo, coincidió con el arranque del proceso electoral de 2027 que renovará el Congreso junto con la mayoría de las gubernaturas y los ayuntamientos.

    AMLO pidió el voto por Morena y autorizó el uso de su imagen (protegida bajo las figuras de propiedad industrial y regulación electoral) para ese propósito. ¿Pueden hacer lo mismo Peña, Calderón, Fox, Zedillo y Salinas? Están en condiciones, sí, pero ¿el beneficio para los candidatos del PRI y el PAN sería mayor que el daño? Difícilmente, pues las preferencias por Morena se deben, en buena medida, a los errores y al recuerdo que dejaron entre los mexicanos. En Estados Unidos sucede lo mismo: el principal promotor del voto por el Partido Demócrata (de centro izquierda, como Morena) para las elecciones del 3 de noviembre es el derechista Donald Trump. E4

    Publicado en la edición impresa 808 de Espacio 4 (27 de octubre al 9 de noviembre de 2026), página 18. Lee la edición completa en PDF.

  • El voto del bolsillo

    El voto del bolsillo

    Por Editorial

    Ronald Reagan —gobernador de California y presidente de Estados Unidos por dos periodos consecutivos— consultaba las encuestas antes de dormir; si las tendencias le favorecían, se retiraba a su habitación con la idea de que le faltaba un voto para ganar. Con ese aliciente reanudaba su campaña al día siguiente con más brío y convicción. Reagan militó primero en el Partido Demócrata y luego se afilió al Republicano. De ascendencia irlandesa por el lado paterno, el 40° presidente de Estados Unidos pasó penurias durante su infancia, transcurrida en Tampico, Illinois. Reagan cuenta en su autobiografía Una vida americana que Nelle, su madre, hacía «que un hueso para sopa durara varios días» (los sábados se comía hígado).

    En otra parte del libro dice que si después de pagar la hipoteca, las facturas, los gastos del hogar y la escuela de sus hijos los estadounidenses aún tienen dólares en la cartera, normalmente votan por el mismo partido. Ambas estrategias —evitar el triunfalismo y mantener la inflación bajo control— le dieron resultados. En 1984 venció al candidato demócrata Walter Mondale con una votación histórica para continuar cuatro años más en la Casa Blanca. La Administración de Reagan fue de claroscuros, como la mayoría, pero el balance final le favorece. No de balde es uno de los líderes de su país más apreciados.

    En la era de Reagan, el mayor conflicto entre Estados Unidos y México ocurrió en 1985. Ese febrero de ese año, el agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar y el piloto Alfredo Zavala fueron secuestrados y asesinados por órdenes del entonces jefe del Cártel de Guadalajara, Rafael Caro Quintero. Según exagentes de la DEA y diversos documentos, las investigaciones de Camarena, que previamente habían permitido destruir el mayor plantío de marihuana en el rancho «El Búfalo» (Chihuahua), lo condujeron a un terreno minado. De acuerdo con el informe del Comité Perry, el narcotráfico financiaba la compra de armas para la Contra de Nicaragua. Por ese motivo, la CIA y los capos habrían planeado la eliminación del policía encubierto. Estados Unidos utiliza esa doble moral no solo en el tema de las drogas, sino en todos.

    Hoy, con las elecciones de Estados Unidos en puertas, el presidente Trump —hijo de inmigrante escocesa— invierte la fórmula reaganiana para atraerse votantes. Las encuestas predicen para el 3 de noviembre la derrota —casi aplastante— del Partido Republicano en el Congreso, la mayoría de las gubernaturas e incluso el Senado. Trump revisa las tendencias y duerme como si tal cosa. En lugar de reconciliarse con los electores, ofrece abiertamente dinero a cambio de votos y becas de ahorro para los niños. Si en México la aprobación del 67 % de la presidenta Claudia Sheinbaum propulsa a los candidatos de Morena, allende el Bravo, el rechazo de Trump del 61 % contagia a los del Partido Republicano y oxigena a los demócratas.

    Trump tiene abiertos múltiples frentes dentro y fuera de su país, que los republicanos pagarán sin duda en las urnas. La guerra contra Irán es ruinosa y altamente impopular. El trato inhumano a los migrantes indocumentados y las políticas persecutorias contra quienes ingresan legalmente son repudiadas por por la mayoría. Sin embargo, el mayor daño es en la economía de las familias estadounidenses, que Reagan priorizaba. El enfado por el aumento de precios de los combustibles y los alimentos devendrá en alud electoral. Trump olvidó también la máxima de Lincoln, uno de los líderes más respetados de su país, según la cual «una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil». También lo es de la hiperlogía que el magnate padece.

    Predial, mina inexplotada

    Dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el país que menos recauda por concepto de Impuesto Predial. La principal fuente de ingresos de los municipios —el eslabón político y económicamente más débil y a la vez el más exigido— no llega ni al 0.5 % del Producto Interno Bruto. En los países miembros del organismo la captación es casi cuatro veces mayor; en América Latina y el Caribe, la tributación inmobiliaria duplica a la nuestra. El rezago se refleja en ciudades deterioradas, servicios públicos insuficientes y de mala calidad, cráteres en lugar de pavimento, banquetas intransitables, encharcamientos por doquier y alumbrado intermitente.

    Para robustecer las finanzas municipales, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la OCDE aconsejan actualizar el Impuesto Predial, lo cual es anatema para los terratenientes, quienes ganan por partida doble: contribuyen poco y sus propiedades adquieren plusvalía. Saltillo es una de las ciudades donde el acaparamiento y la especulación son más consentidos por las leyes. Grandes extensiones urbanas —ociosas y convertidas en muladares— obstaculizan el desarrollo; el precio de la tierra se dispara y la lejanía de los fraccionamientos encarece el transporte y los servicios.

    Un estudio del BM señala que el principal patrimonio de América Latina y el Caribe son los bienes inmuebles, que en promedio representan el 86 % de la riqueza local. La cifra aumenta en México al 90.5 %. La periodista Yolanda Morales toma del informe «Impuestos a la riqueza para la equidad y el crecimiento» un dato clave: «este tipo de impuesto tiene el potencial de construir una mayor base gravable para fortalecer los recursos públicos municipales» ( El Economista, 08.10.26).

    Contrario a la raquítica recaudación de Predial, la OCDE advierte que México es uno de los países que incrementaron más los ingresos federales, no mediante alzas en las tasas, sino con estrategias para que el cobro a los grandes contribuyentes y la fiscalización a las corporaciones sean más eficientes. El organismo ha sugerido a los Gobiernos subnacionales (estados y municipios) tomar en cuenta la experiencia de países avanzados donde la aplicación masiva de impuestos sobre la propiedad sirve de palanca para un crecimiento equilibrado y constante. El BM —apunta Morales en su nota— pone a Bogotá y Barranquilla, Colombia, de ejemplo de cómo gravar la propiedad permite generar recursos, promover la transparencia e impulsar el desarrollo urbano sostenible, siempre y cuando la gestión «sea efectiva y modernice al catastro».

    Precisamente el 14 de octubre el Senado aprobó la expedición de la Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral, tendente a homologar, actualizar y vincular los catastros y los registros públicos de la propiedad en todo el territorio nacional.

    Los municipios y los estados deberán elaborar mecanismos de coordinación con el Gobierno federal para fortalecer y modernizar la cartografía. No es un aumento al Predial, como se argumenta para descalificar la nueva norma y generar confusión y malestar ciudadano. El mecanismo permitirá, por sí solo, captar mayores ingresos para que los municipios puedan afrontar la demanda creciente de servicios con menos agobio. Quienes, como era de esperar, pusieron el grito en el cielo, son aquellos que secularmente han aprovechado su poder económico y sus influencias políticas para empobrecer a los municipios mientras ellos se enriquecen y las clases media y baja pagan los costos de su avaricia.

    Publicado en la edición impresa 808 de Espacio 4 (27 de octubre al 9 de noviembre de 2026), página 5. Lee la edición completa en PDF.

  • Victorias pírricas

    Victorias pírricas

    Federico Berrueto
    Por Federico BerruetoEditorialista

    La presidenta y el régimen político se han anotado dos victorias con probables altos rendimientos electorales: Jalisco y Chihuahua. Para quienes juzgan se les hace fácil condenar a los mandatarios por no resistir la embestida del centro de clara motivación política, como si un gobernador pudiera enfrentar al Gobierno federal. El último caso exitoso fue el de Venustiano Carranza y su Plan de Guadalupe, disputa por el poder que se resolvería en la arena de las armas.

    Lo menos por reconocer es que los gobernadores tienen muy poco espacio para contener una acción punitiva desde el centro. Los exgobernadores panistas y uno que otro priista podrán documentar algo en sus diferencias con el presidente en turno. Solo el Congreso puede hacerlo desde que la oposición ganó mayoría hace casi 30 años, situación de Gobierno dividido que se canceló con el triunfo de López Obrador en 2018.

    La presidenta se regocija con su ataque a los gobernadores opositores, van tres, Chihuahua y Querétaro del PAN y Jalisco de MC. En el caso de los panistas se sobrepone la tesis de la defensa de la soberanía nacional, a manera de dejar, como dice la presidenta, que cada uno llegue a sus propias conclusiones quién es traidor a la patria (a partir de información sesgada). En Chihuahua, sí puede mover las preferencias por la imposibilidad de resistir y colaborar desde el Estado en la detención y acusación del exfiscal César Jáuregui.

    No se sabe qué movió a la gobernadora a una decisión en tal sentido, tampoco los resultados de las investigaciones a cargo de la fiscalía local. Situación distinta a lo que sucede con la FGR, la motivación presidencial es política y de corte electoral, la intervención de la fiscal Godoy lo confirma. Justicia penal politizada, a modo de las necesidades del régimen político.

    En Querétaro, la presidenta se mostró desinformada y su ataque visceral se le revirtió. En Jalisco, ante el pésimo manejo del gobernador Lemus de la protesta social de hace días la mostró con un lamentable oportunismo, no por estética, sino porque debilitar a las autoridades en el manejo de escenarios altamente conflictivos es jugar con fuego. La presidenta lo padeció con la CNTE, acordando condiciones altamente gravosas para las finanzas y la política educativa en la víspera del mundial de futbol.

    Presidenta, gobernadores, legisladores y partidos debieran considerar el deterioro institucional para la conducción y respuesta a la protesta social. Impredecible el futuro cercano porque las autoridades han perdido sentido de atención y capacidad de respuesta a las demandas de los agraviados. Además, los problemas que se presentan en muchos ámbitos críticos como el campo, el mantenimiento de infraestructura, la persistencia de la violencia y del delito, la crisis del sector salud y del educativo, tienen que ver con la redefinición del gasto público del obradorismo y su efecto en el desequilibrio fiscal a una situación sumamente complicada por el deterioro de la calificación crediticia de la deuda soberana, asunto que reduce los márgenes de lo posible, y expone al país a una situación extremadamente crítica.

    Grave error de la presidenta jugar al deterioro de quien enfrenta los problemas. Puede darle rendimientos marginales, incluso que Chihuahua se pinte de guinda y que en el occidente del país el deterioro de MC beneficie a los suyos en las elecciones venideras. Sin embargo, no necesariamente significa que pueda ganar la mayoría calificada en la Cámara; se hace presente algo más sustantivo y a la vista de quien quiera verlo: ¿para qué le sirven al régimen gobernadores coludidos con los criminales, si no es que con acuerdos subrepticios con las agencias norteamericanas por los pecados cometidos? La supuesta soberanía se torna broma de mal gusto.

    El Gobierno no depara en qué significa que el país perdiera la red de protección para situaciones graves de enfrentamiento social y para la conducción de una crisis mayor por el deterioro de las instituciones, reglas y hábitos previos al arribo del obradorismo. La misma institucionalidad electoral se ha degradado en extremo; impensable que quien presidiera el INE comprometiera no sólo la integridad patrimonial de la institución, sino los fundamentos que le dan credibilidad; corrupción y parcialidad, el cáncer en el órgano insignia de democracia. La disputa por el voto transita a condiciones que llevan a opositores y ciudadanos a la desconfianza y al colapso de un marco institucional de lucha civilizada por el poder.

    Saldos de los destapes

    Difícilmente en el partido gobernante hay quien crea que los diecisiete candidatos a gobernador seleccionados no contaron, según el caso, con el aval, autorización o promoción de la presidenta Sheinbaum. Las encuestas sirven cuando sus resultados coinciden con lo que se quiere, como ocurrió con ella misma hace tres años y que la llevaría a la candidatura presidencial. Que fuera así la decisión en los estados no significa que haya sido discrecional o caprichosa; al contrario, el balance muestra que se consideraron muchos factores, entre otros, la alianza con el PVEM, el poder de los gobernadores y la visión de la dirección nacional. La presidente Sheinbaum y su mentor, quien parece no intervino por nadie, y tampoco ejerció su veto, como con Omar García Harfuch para ser candidato en la Ciudad de México.

    Notorio del proceso el ascendiente del PVEM; se lleva cuatro candidaturas y todas con muy elevada posibilidad de triunfo. Entre éstas, San Luis Potosí, donde Morena designa a un candidato facilitador del triunfo verde. Los gobernadores son un factor importante y eso tiene consecuencias; casi todos los estados corren a cuenta de ellos. Por su parte, el interés nacional determinó ocho candidatos; cuatro en estados muy difíciles de ganar, los gobernados por el PAN y PVEM, y otros dos muy competidos, Chihuahua y Sinaloa.

    El PT fue el perdedor del proceso. No sorprende que recoja la inconformidad de algunos de los no favorecidos, singularmente en Zacatecas y Michoacán. Atención aparte es la rebelión de Tatiana Clouthier en Nuevo León, quien ha sumado al senador Waldo Fernández, Andrés Mijes y Judith Díaz. Por su parte, Ariadna Montiel y Citlali Hernández reciben el reclamo, cuando todos saben solo son operadoras de las definiciones presidenciales.

    El problema mayor de los destapes, sobre todo en los estados de presencia criminal, es el inicio de campaña al margen del control del INE, en particular tratándose de finanzas de campaña, realidad que abre la puerta para que se reproduzca el proceso más preocupante y perjudicial de la democracia mexicana. La colusión entre Gobiernos y grupos criminales resulta difícil de controlar desde la ciudad de México o por autoridades federales, por su presencia y capilaridad económica, política y social en las regiones donde operan. Más aún, la impunidad a gobernadores bajo fundada sospecha y otros miembros importantes del régimen son mensaje para unos y otros.

    La atención se centra en la inconformidad del PT y los no favorecidos. Difícilmente su resistencia será exitosa, a pesar de que en Zacatecas y Michoacán puede significar la derrota de Morena. El PT será reconvenido y compensado. En Nuevo León las condiciones de la competencia y el perfil de las preferencias no favorecen a Morena; la reflexión obligada refiere a las razones para designar a Clara Luz Flores por el efecto a la contienda distrital federal. Imposible que la coalición gobernante repita el triunfo en siete de los catorce distritos de 2024.

    Un factor que apenas empieza a considerarse, las condiciones en que se desarrollarán las campañas en los territorios de presencia del crimen organizado; no hay condiciones que garanticen un proceso regular. Los órganos electorales, las autoridades judiciales y las de seguridad no son garantía. La mejor prueba, Sinaloa y Michoacán.

    No se puede ignorar el deterioro del régimen político a pesar del control de los órganos electorales y de la parcialidad sin paralelo de los Gobiernos locales y nacional. La cancha es dispareja, la oposición debiera unificarse al menos para demandar la integridad de la elección y participar bajo protesta dadas las condiciones, al tiempo de convocar a la mayor participación electoral posible a manera de conjurar la trampa y el fraude electoral.

    Las dificultades de la coalición no sólo resultan del entorno económico, político y social, notoriamente distinto al de hace seis años. El liderazgo de López Obrador y el ascendiente de la superioridad moral han perdido fuerza, producto de la corrupción, las malas cuentas del Gobierno y, especialmente, la colusión con el crimen y la impunidad.

    La fundada desconfianza sobre una elección justa, la disminución importante de la aceptación del régimen y la presencia criminal apuntan a un problema que trasciende el resultado de la elección; de hecho, el tema es si las elecciones continuarán siendo el espacio más relevante en la disputa por el poder. La protesta social callejera ha ganado terreno y soslayarla sería un grave error del régimen.

    Publicado en la edición impresa 808 de Espacio 4 (27 de octubre al 9 de noviembre de 2026), página 10. Lee la edición completa en PDF.

  • Jaque electoral en Chihuahua

    Jaque electoral en Chihuahua

    Yohan Uribe Jiménez
    Por Yohan Uribe JiménezEditorialista

    No se puede entender el caso del exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, sin pensar en las elecciones del 2027. De cara a la contienda que empieza en poco más de dos meses, la detención de Jáuregui, acusado por las autoridades federales de traición a la patria por el caso de los dos agentes estadounidenses de la CIA muertos en el operativo de la sierra Tarahumara, revive, más que la participación de agentes extranjeros en suelo mexicano, un enfrentamiento entre Federación y estado, es decir, Morena y PAN.

    A finales del mes de abril, dos semanas después de los hechos, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, quien durante el primer trimestre del año se encontraba entre las mandatarias de oposición peor evaluadas, se convirtió no solo en la figura más importante de su partido, sino en una especie de símbolo unísono de la oposición, bajo el argumento de que no se podía atacar a una gobernadora que combatía de manera frontal a la delincuencia, mientras Sinaloa ardía políticamente.

    Maru Campos empezó a protagonizar titulares de prensa, subió notablemente en sus niveles de aprobación y recibió un respaldo social y político que jamás le hubiera llegado de no haber pasado este incidente internacional. Cambió su discurso y capitalizó la situación a tal grado, que los señalamientos a su Gobierno quedaron en segundo plano; salvo algunos pocos medios de comunicación del estado, la conversación giró en torno a su enfrentamiento con la presidenta Claudia Sheinbaum, hasta que llegó el momento electoral.

    César Jáuregui también es un político conocido, con aspiraciones serias a la alcaldía de Chihuahua capital, solo que de un grupo diferente al de la gobernadora, que tiene su propio candidato, y en una mala jugada, Maru Campos no sólo permitió que su fiscalía, la estatal, acusara y detuviera en primer lugar a su exfuncionario, sino que lo dejó solo en su detención por las autoridades federales. De inmediato pasó de heroína a traidora, y se convirtió en el blanco de acusaciones de su propio partido.

    En ese escenario, en el que hasta hace unos días el partido Acción Nacional parecía tener una ventaja clara en las elecciones del 2027, donde se renovarán la gubernatura y alcaldías, la mala decisión de Maru Campos ha logrado que la balanza se incline hacia el lado de los candidatos de Morena; no sé si les dé una ventaja, pero al menos disminuyó la brecha a su favor. A Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez se les han sumado varios activos del partido guinda, y a su favor juega la postura prudente de una presidenta a la que no le han bajado sus altos índices de aprobación. La muerte de dos agentes de la fiscalía de Chihuahua, al igual que la de Leiter Johnston y Dudley Black, miembros de la CIA, en un accidente de tránsito durante el operativo de desmantelamiento en la sierra Tarahumara, develó la participación de agencias norteamericanas en suelo mexicano, aunque pocos detalles han salido a la luz. Y ahora que el caso vuelve a los titulares de prensa, es más motivado por tintes políticos que judiciales. Un operativo del que la fiscalía estatal no informó a la federal, que tiene la competencia.

    La detención del exfiscal Jáuregui ha movido más el tablero electoral en Chihuahua que cualquier estrategia de comunicación política. El jaque en el que se puso la gobernadora Maru Campos, al menos en las mediciones diarias, ya tiene consecuencias en su contra. Un mal cálculo la alejó de la institucionalidad de su propio Gobierno, entendiendo éste como sinónimo de gabinete, y motivó una maniobra política que la perjudicó a ella, a su partido y a la oposición en general.

    La responsabilidad del exfiscal Jáuregui está por discutirse. Hasta el momento es un proceso; sin embargo, para cuando empiece a tomar forma, para bien o mal del exfuncionario, ya se habrá marcado el destino electoral del estado, y la motivación política, que pasará a segundo plano, permitirá ver con otra dimensión no solo el proceso sino la verdadera participación de sus protagonistas. En una justa dimensión, es decir, más parecida a la realidad que a las declaraciones. A todas estas, ¿y el silencio de las autoridades de Estados Unidos?

    Publicado en la edición impresa 808 de Espacio 4 (27 de octubre al 9 de noviembre de 2026), página 15. Lee la edición completa en PDF.

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